SEMBRAR, COSECHAR Y AVANZAR III

SEMBRAR, COSECHAR Y AVANZAR III
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero



INTRODUCCIÓN
En la Primera parte compartí las razones que me llevaron a realizar este estudio bíblico y a publicarlo, además que compartí la experiencia reciente que el Señor me dio, junto con la Comunidad cristiana Hay paz con Dios, iglesia que pastoreo, durante la celebración de la Fiesta de Pentecostés 2014.

Y en la Segunda parte, fuimos más profundo en la Palabra de Dios, para considerar el fundamento bíblico que sostiene esta práctica y disciplina espiritual del dar u ofrendar a Dios, según cantidades específicas, que el Espíritu Santo en ciertos ocasiones puede guiarnos a ofrendar.

Ahora en esta tercera parte veremos el fundamento bíblico para ofrendar a Dios en Tiempos y ocasiones específicas.

DAR EN TIEMPOS Y OCASIONES
Antes de avanzar al segundo punto, quisiera subrayar aquí mi perspectiva bíblica sobre el tema del dar, ya sean primicias, diezmos y cualquiera otra ofrenda.

El Nuevo Testamento es suficientemente claro en la enseñanza sobre el Evangelio de la gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro, y que ese "Evangelio es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego" (Ro. 1:16).  Y que se recibe por medio de la fe, por la obra de gracia de Dios en nuestros corazones (Ef. 2:8-9; 2Ti. 1:8-10).

¡Es por medio de la fe en Cristo que somos salvos, somos declarados inocentes o justos, es decir, justificados delante de Dios!  Y no por ninguna buena obra, por muy piadosa que ésta sea (Ro. 5:1; Gál. 2:16; 3:24).

Así el tema del dar a Dios, que como hemos visto, también fue regulado en la Ley, debe entrar en la esfera de la fe, en la esfera de la gracia de Dios.  Y de eso dan testimonio los profetas del Antiguo Testamento y los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento:
"Sacrificio y ofrenda no te agradan; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.
Entonces dije: «He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu Ley está en medio de mi corazón.»"
(Sal. 40:6-8)

Salmo que cita el autor a los Hebreos, para subrayar que ni las ofrendas ni sacrificios dados en el Antiguo Pacto podían ni pueden hacer perfectos ni justos a los que los ofrendaban.  Es el sacrificio perfecto, justo y santo del Hijo de Dios, quien vino para hacer solo la voluntad del Padre, el que puede hacernos perfectos y justos delante de Él (Heb. 10:10-14).

El profeta-rey David en pleno proceso de arrepentimiento y confesión de su pecado declaró:
"Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza, porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios."
 (Sal. 51:15-17)

Él sabía perfectamente bien, que si no fuera por la gracia y misericordia de Dios no podía mantenerse en pie delante de Él (Sal. 51:1-4):
"Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado!,  porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.  Contra ti, contra ti sólo he pecado; he hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio."

Él y el profeta Isaías lo reconocen:
"Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia.
Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras."
(Sal. 145:8-9; 103:8-9; 86:15-16)

"De las misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de Jehová conforme a todo lo que Jehová nos ha dado, y de la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel, que les ha hecho según sus misericordias y según la abundancia de sus piedades." (Is. 63:7; 54:7-8)

El profeta Daniel, en pleno proceso de arrepentimiento y confesión de pecados, también reconoce esta verdad:
"Inclina, Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias." (Dan. 9:18)

Así que, el dar es principalmente un asunto de fe y obediencia que opera mediante la gracia de Dios en nosotros. Y así lo enseña el apóstol Pablo en sus escritos:
"Doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,  pidiéndonos con muchos ruegos que les concediéramos el privilegio de participar en este servicio para los santos.  Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor y luego a nosotros, por la voluntad de Dios;  de manera que exhortamos a Tito, para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia.  Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud y en vuestro amor por nosotros, abundad también en esta gracia." (2Cor. 8:1-7)

El dar es un manifestación de la gracia de Dios, que se activa mediante nuestra fe y obediencia a Él:
"Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra;  como está escrito:
«Repartió, dio a los pobres, su justicia permanece para siempre.»
Y el que da semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia,  para que seáis ricos en todo para toda generosidad, la cual produce, por medio de nosotros, acción de gracias a Dios,  porque la entrega de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios."
(2Cor. 9:7-15)

Dios se agrada mas bien de las ofrendas voluntarias entregadas con alegría, no obligadas, ni coaccionadas; pues, ellas expresan un corazón generoso como el Suyo, un corazón alineado al corazón de Dios.

Así que, el dar en el Nuevo Pacto es un asunto de fe, amor y obediencia, producto de la gracia de Dios operando en el corazón de todos aquellos que aman a Dios y persiguen darle mayor gloria a Su santo Nombre.

¿Y cómo se relacionan las ofrendas en el Nuevo Pacto con los tipos de ofrendas del Viejo Pacto?

Se relacionan y se unen en Cristo, logran su pleno y máximo cumplimiento en Cristo y en la esfera de bendición que Él representa, tanto para judíos como para gentiles.  ¡En Cristo, tanto el Viejo como el Nuevo Pacto se unen y encuentran su pleno cumplimiento!  Así, al nosotros unirnos a Cristo, entramos por la fe, a todos los pactos y promesas tanto del Viejo como del Nuevo Pacto, ya no por la fuerza de la Ley, sino por el poder del Espíritu que Él ha hecho morar en nosotros (Ro. 7:4-6; 8:1-17; Gál. 3:6-9).  

La Biblia claramente nos enseña que mediante nuestra fe en el Nombre de Jesucristo somos hechos hijos de Dios, y ese es nuestro linaje espiritual (Jn. 1:12-13; Ro. 8:16; Gál. 4:4-7; 1Jn. 3:1-2); pero también mediante nuestra fe en el Señor somos hechos hijos de Abraham, y ese es nuestro linaje terrenal (Rom. 8:16-17; Gál. 3:6-9, 28-29; 4:28-31); y en ambos casos tenemos y recibimos herencia, tanto espiritual como terrenal (Gál. 3:29; 4:7; Ro. 8:16-17; Ti. 3:4-7). Es decir, mediante nuestra fe en Jesucristo, quien es del linaje de Abraham, Isaac, Jacob y David, nosotros, los creyentes gentiles, ramas del olivo silvestre, somos injertados en el pueblo de Dios, en el buen Olivo, por lo cual, podemos disfrutar de la MISMA RICA SAVIA, que corre desde la raíz hacia todas sus ramas (Ro. 11:17-18).  ¡En Cristo se unen el Viejo y el Nuevo Pacto, y nosotros con Él!

Necesitamos entender nuestra posición en Cristo, que somos parte del pueblo de Dios, que somos parte de la Vid del Señor, que fuimos injertados en el buen Olivo de Dios, que en Cristo heredamos los pactos y las promesas expresadas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento (Jn. 15:1-10; Ro. 11:16-24; Gál. 3:28-29; 4:4-7; Ro. 8:16-17; Ti. 3:4-7). En el Antiguo Testamento se nos enfatiza que somos parte del pueblo de Dios, de la congregación de los justos; y en el Nuevo Testamento se nos enfatiza que somos parte del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, la Nueva Jerusalén, la Ciudad celestial (Éx. 19:5-6; 6:4-6; Jos. 1:6-9; Sal. 1:1-3; 1Cor. 6:17-20; 12: 11-27; Ef. 2:14-22; Pe. 2:9; Gál. 4:26-31; Heb. 12:18-24; Ap. 21:2,22-26).

¡No somos hijos de la esclava: de la religión, que nos quiere mantener en ignorancia y esclavitud! ¡Somos hijos de la libre: de Jerusalén la libre, que nos liberta y nos capacita para heredar y disfrutar todo lo que nuestro Rey y Señor Jesucristo ha conquistado por nosotros! (Gál. 4:26-31; Ef. 1:3).  ¡Los hijos de Sión, los hijos de Jerusalén la libre, nada tienen que ver con Roma, ni Grecia ni Babilonia! ¡Sal de Babilonia! ¡Libérate del espíritu de religiosidad y decide vivir por el poder vivificador y liberador del Espíritu Santo de Dios! (Is. 48:20; 52:11-12; Ap. 18:1-5).

Necesitamos conocer, entender y aplicar el diseño del tiempo y el gobierno de Dios, no para estar bajo la Ley, sino para que, por Su gracia y nuestra fe en Jesús, podamos estar bajo la esfera de Su reino, bajo su favor, bendiciones y promesas, para que podamos disfrutar plenamente la herencia y las riquezas de Su reino, tanto ahora como en el futuro (Ef. 1:15-23; Col. 1:9-14).

Así que, lo que estaba establecido ofrendar, mediante la Ley en el Antiguo Testamento, por obligación, legalismo y religiosidad, nosotros, por la fe y mediante la gracia de Dios, podemos ofrendarlo en libertad y generosidad, "no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre" (2Cor. 9:7).  Y nadie debe juzgar al otro por lo que da o cómo lo da, porque a libertad nos llamó el Señor; como tampoco nadie debe juzgar al otro por causa de días, fiestas o días de reposo, porque a libertad y por gracia nos llamó el Señor a todos, sean judíos o gentiles (Ro. 14:1-20; Col. 2:16-17; Gál. 4:1-11).

DAR ES EL RESULTADO DE SEMBRAR Y COSECHAR BIEN
Aquí se unen el dar y el tiempo de Dios, porque, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el dar y ofrendar, el traer sacrificios a Dios, están unidos al calendario de Su tiempo.

La Biblia enseña que Dios esperaba que Su pueblo del Antiguo Pacto se presentara delante de Él en tres grandes ocasiones o tiempos, para ofrendarle las Primicias y el producto de su cosecha:
1. A principios de la Primavera, durante la celebración de la Fiesta de la Pascua y Primicias, cuando entregaban los primeros frutos de la cosecha de la cebada.
2. A finales de la Primavera, durante la celebración de la Fiesta de Pentecostés, cuando entregaban los primeros frutos de la cosecha del trigo.
3. Y en otoño, durante la celebración de la Fiesta de Tabernáculos, cuando entregaban los primeros frutos de la cosecha de los frutos de los árboles.

Tres (3) tiempos, tres (3) cosechas y (tres) tipos de ofrendas y celebración; que resaltan el deseo de Dios que Su pueblo, Sus hijos, seamos fructíferos (Éx. 23:14-19):
"»Tres veces al año me celebraréis fiesta.  La fiesta de los Panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará ante mí con las manos vacías.
»También la fiesta de la Siega, los primeros frutos de tus labores, de lo que hayas sembrado en el campo, y la fiesta de la Cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido del campo los frutos de tus labores.
»Tres veces al año se presentará todo hombre delante de Jehová, el Señor.
»No ofrecerás con pan leudado la sangre de mi sacrificio, ni la grasa de la víctima quedará de la noche hasta la mañana.  Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová, tu Dios.»"


En la Segunda parte de este estudio vimos cómo Dios pedía que ciertas ofrendas se dieran con cantidades específicas y en tiempos específicos, especialmente en Sus Fiestas; pero también habían las ofrendas diarias y las semanales de días de reposos.

¿Cuál es la relación entre sembrar, cosechar y el ofrendar? ¿Cuál es el propósito que Dios busca al ordenar a Su pueblo a hacerlo de esa manera?
La relación se encuentra en la gratitud y el reconocimiento por parte del pueblo de Dios, que Él es Su proveedor y es Él quien por Su gracia da las fuerzas y las condiciones necesarias, para que haya una buena siembra y una buena cosecha.

Lo que Dios buscaba era esa expresión de alabanza, gratitud y fiel adoración del corazón de Su pueblo, por Sus múltiples bendiciones y misericordias.  ¡Que no se olvidaran de Él, sino que fueran agradecidos! (Dt. 8:11-18):
"Cuídate de no olvidarte de Jehová, tu Dios, para cumplir los mandamientos, decretos y estatutos que yo te ordeno hoy;  no suceda que comas y te sacies, edifiques buenas casas y las habites,  cuando tus vacas y tus ovejas aumenten, la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tengas se acreciente,  se ensoberbezca tu corazón y te olvides de Jehová, tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;  que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes venenosas y de escorpiones; que en una tierra de sed y sin agua te sacó agua de la roca del pedernal;  que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien,  y digas en tu corazón: --“Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza”-;  sino acuérdate de Jehová, tu Dios, porque él es quien te da el poder para adquirir las riquezas, a fin de confirmar el pacto que juró a tus padres, como lo hace hoy."

Y el apóstol Pablo, en su Segunda carta a los Corintios, es quien logra magistralmente explicar esa relación:
"Y el que da semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia,  para que seáis ricos en todo para toda generosidad."

Ofrendamos libre y generosamente a Dios porque:
1.  Él es quien a Su tiempo nos da semilla
2.  Él es quien a Su tiempo nos da cosecha
3.  Él es quien en todo tiempo nos da alimento

Así como Dios quiere que sembremos a tiempo y cosechemos a tiempo, Él también quiere que demos nuestro fruto a tiempo, que ofrendemos a tiempo, que seamos un pueblo justo:
"Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que DA SU FRUTO EN SU TIEMPO y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará." (Sal. 1:3)

"En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que PRODUCE DOCE FRUTOS, DANDO CADA MES SU FRUTO; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones."
(Ap. 22:2)

DAR EN EL TIEMPO CORRECTO
Lo que Dios desea es que nosotros Sus hijos, Su pueblo, seamos entendidos en los tiempos, y esto nos viene por revelación, por medio de la gracia de Dios mediante Su Espíritu Santo.

El Creador de los cielos y de la tierra quiere que Su pueblo conozca y entienda que así como hay un tiempo correcto para sembrar, y un tiempo correcto para cosechar, así también hay un tiempo correcto para ofrendar y dar.  Y esto lo recibimos por revelación, por fe y por obediencia, según se nos enseña en las Sagradas Escrituras y el Espíritu Santo nos ayuda a entender.

Y ese tiempo correcto, es un tiempo oportuno, un kairós, que Él en Su diseño y plan para Su pueblo ha establecido para dispensar y manifestar Su favor, bendición y gracia.  Al nosotros entrar en ese tiempo oportuno, en el kairós de Dios, entramos a la esfera de Su tiempo, de Su favor, bendición y gracia.  Y allí, como todo lo de Dios, sólo se puede entrar mediante revelación, por fe y obediencia (Mr. 1:15; Gál. 1:11-12; Ef. 3:2-5).  ¡Entramos en fe y en libertad!  Pues Dios honrará será nuestra fe, obediencia y amor a Él. 

Y también recordemos, Dios verá nuestra ofrenda, pero también nuestro corazón (Gén. 4:4).  Así que, no basta en traer la ofrenda correcta, en el tiempo correcto, también necesitaremos traer un corazón correcto delante de Él, para que todo sea de Su agrado (Sal. 51:15-17; Is. 1:10-20; 58:1-12; Miq. 3:6-8; Mal. 1:6-14; 3:6-12; Mr. 12:41-44; Mt. 5;22-25).

¿Cuáles son los tiempos kairós, los tiempos oportunos, para ofrendar a Dios?
Son varios los tiempos y las ocasiones en los que podemos traer ofrenda al Señor, y nosotros tendremos que decidir al respecto, según la medida de fe, de revelación y gracia que hayamos recibido:

1.  Las Primicias de comienzo de cada mes, con la cual, según el principio de las primicias, consagramos y bendecimos todos los días del resto del mes (Éx. 23:9; Dt. 12:17-18; Pro. 3:9-10; Ro. 11:16).  Es mi opinión, según lo que entiendo de las Sagradas Escrituras, que esta ofrenda de Primicias mensual debería darse según el calendario hebreo y no el gregoriano o romano.
2.  Las Primicias de comienzo de año, que según el calendario hebreo, pueden ser en dos fechas, en el mes de Nisán, durante la celebración de la Fiesta de la Pascua y las Primicias; o en el mes de Tishri, durante la celebración de la Fiesta de Trompetas o Tabernáculos.  Personalmente, prefiero hacerlo en la Fiesta de las Primicias, en el mes de Nisán.
3.  Los diezmos de cada mes, o según sea el caso, de las quincenas de cada mes, la décima parte (10%) de todos los ingresos que obtengamos durante cada mes.
4.  Las ofrendas de gratitud de cada mes, según el Señor nos haya prosperado y queramos libremente agradecerle.
5.  Las ofrendas de gratitud durante las Fiestas del Señor, de igual manera, según el Señor nos haya prosperado y queramos libremente agradecerle, durante la celebración de Sus Fiestas.

El apóstol Pablo dio instrucciones a las iglesias donde él ministraba, que para el caso específico de las ofrendas destinadas para la iglesia en Jerusalén y para los santos involucrados en el ministerio, los hermanos podían llevar sus ofrendas "cada primer día de la semana", o sea, lo sábados al atardecer, cuando se celebraban en muchos hogares el culto al Señor (1Cor. 16:1-3).  Pero como podemos ver, ésta era una ofrenda especial, para una situación específica y muy especial, como lo era la hambruna que golpeó a los habitantes de Jerusalén, lo cual incluyó a los cristianos en esa ciudad (Hch. 11:27-29; Ro. 15:25-27; 1Cor. 16:3).

Bien, considero que ya está suficientemente claro a la luz de las Sagradas Escrituras, que Dios sí puede dirigir a Su pueblo a "Dar según tiempos específicos", ya no por la fuerza de la Ley del Antiguo Pacto, sino por el poder de la Ley del Espíritu, quien de esa manera puede guiarnos, según la gracia y según la medida de fe que opera en cada uno de nosotros.

En la próxima Cuarta y última parte, abordaremos el tercer punto de este mensaje sobre el "Sembrar, Cosechar y Avanzar" en el reino, que será "la relación entre el Dar y el Ciclo de bendición".

Si quiere continuar con la Cuarta parte de este estudio, haga click aquí.
Sembrar, cosechar y avanzar I
Los números y el tiempo de Dios
Entendiendo las Primicias I
Posición, avance y cosecha I
Posición, avance y cosecha II
Posición, avance y cosecha III
El Calendario hebreo II
Las estaciones de la vida


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¡DÍGALE NO AL PLAGIO!

SEMBRAR, COSECHAR Y AVANZAR II

SEMBRAR, COSECHAR Y AVANZAR II
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


INTRODUCCIÓN
En la Primera parte de este estudio comencé compartiendo las razones que llevaron a realizarlo y a publicarlo, además de compartir con los lectores una experiencia reciente que el Señor me dio, junto con la Comunidad cristiana Hay paz con Dios, iglesia que pastoreo, durante la celebración de la Fiesta de Pentecostés 2014.

Quise comenzar con la experiencia espiritual que ha despertado en mi la búsqueda en la Palabra de Dios sobre el fundamente bíblico de esta experiencia, a la que el Espíritu del Señor me ha guiado en muchas oportunidades, en mi vida y ministerio.

Así que, en esta Segunda parte, iremos más profundo en la Palabra de Dios, para que veamos el fundamento bíblico que sostiene esta práctica y disciplina espiritual del dar u ofrendar a Dios.

DAR SEGÚN CANTIDADES
Ya dije anteriormente que para mí ésta era una práctica "nueva", pero que el Señor me mostró que no es para nada nueva, todo lo contrario, está muy bien registrada y documentada en las Sagradas Escrituras.

Y para darle seguimiento a la Primera parte de este estudio, continuaré con el fundamento bíblico de dar según múltiplos de cinco y diez.

El Cinco
Ya sabemos que el número cinco (5) representa o significa la gracia de Dios; esa gracia que nos da autoridad y dominio para ejecutar Su voluntad, esa gracia que nos permite darle a Él lo mejor de nuestras vidas y de nuestro servicio.  La gracia en la Biblia siempre está unida a la capacidad o autoridad que da Dios para hacer o dar algo.

Veamos la aparición del número cinco (5) en la Biblia en referencia al dar y con eventos importantes donde la gracia de Dios ha sido necesaria para ejecutar Su voluntad:

Quizás un relato ejemplar, que expresa mejor la relación del cinco (5) con la gracia de Dios, lo podemos encontrar en el juicio de Dios contra Sodoma y Gomorra (Gén. 18:16-33).  Después que Dios le advierte a Abram (todavía no había llegado el cinco al nombre del patriarca...) que ambas ciudades serían juzgadas, el patriarca comienza un proceso de intercesión delante de Dios y comienza con un múltiplo de cinco (5): cincuenta (50 = 5x10).
"Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?
Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?"


Y luego de recibir una respuesta positiva, comienza a descontar a cinco (5) justos de la primera cuenta de cincuenta (Gén. 18:28), lo que la hizo de cuarenta y cinco (45); de la cuenta de cuarenta y cinco (45) le descuenta cinco (5) más y llegó a cuarenta (40 = 4x10) justos; pero atreviéndose aún más en su intercesión delante de Dios, a esa última cuenta le descuenta veinte (20 = 2x10), lo que hace que la cuenta de los justos llegara a veinte (20); pero Abram fue aún más atrevido y le descontó diez (10= 5+5) a la cuenta de los justos (Gén. 18:29-32); y ahí terminó la cuenta de intercesión por los justos que pudiera haber en Sodoma y Gomorra.  Y Dios, representado en estos tres (3) varones, se apartó de él.

Pero todos sabemos que la historia no terminó allí, los tres varones que visitaron a Abram en la puerta de su tienda, se dirigieron a las ciudades para terminarlas de examinar y juzgar; y dos (2) de los varones llegaron a la casa de Lot, sobrino de Abram.  Lot vivía con su esposa y dos hijas, lo cual hizo una cuenta de cuatro (4) y no de cinco (5).  Pero Moisés nos relata en esta historia que Lot supo reconocer que lo que estaba pasando era por la gracia de Dios, que su familia sería salva sencillamente porque había hallado gracia delante de Dios, aunque aparentemente todavía no sabía que su tío había intercedido por él y por esas ciudades.

Miremos de cerca cómo Dios se expresó mientras Lot y su familia eran salvados de un juicio inminente y salían de las ciudades de Sodoma y Gomorra:
"Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad.
Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.  Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: --Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas-.
Pero Lot les dijo: --No, yo os ruego, señores míos.  He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.  He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida--.
Y le respondió: --He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado."


Aunque la familia era de cuatro (4) miembros, realmente se hizo un grupo de cinco (5), porque la gracia, la misericordia y la presencia de Dios estaba en medio de ellos, manifestada en los dos varones de Dios que los rescataron.

En el Nuevo Testamento, el significado del cinco (5) con la gracia de Dios, se puede observar en el pasaje del apóstol Pablo que nos habla del Diseño de Dios para la edificación de la Iglesia, donde los dones espirituales (Gr. carisma; pl. carismata) son muy importantes, específicamente los cinco (5) dones fundacionales como lo son: los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros* (Ef. 4:7-16):
"Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia [Gr. karis] conforme a la medida del don de Cristo.
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones [Gr. doma, pl. domata] a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?
El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.  Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor."

También hay apariciones interesantes del número cinco (5), especialmente por su relación con la letra hebrea "Hey" (Jei en español), pero espero compartirlo más adelante.  Por ahora, veamos cómo aparece el cinco (5) con respecto al dar o a las ofrendas ofrecidas a Dios.

1.- En la ofrenda que Dios dirigió al patriarca Abram para establecer Su pacto con Él, cinco (5) fueron los animales solicitados por Dios.  Vea la relación del cinco (5) con respecto al número (3):
"Y le dijo [Dios]: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino."
En esta ofrenda quintuple, tres (3) fueron los animales solicitados, que debían tener (3) años de edad; y dos (2) fueron aves, tiernas aves por cierto.

2.- En los libros del Pentateuco (Los Cinco), donde se encuentra la Instrucción (La Ley) dada por Dios a Su pueblo, por medio de Su siervo Moisés, cinco (5) son los tipos de ofrendas solicitadas por Dios. En el comienzo del libro de Levíticos encontramos por ejemplo:
  • Las ofrendas para el holocausto, u ofrenda quemada (1:1-17; 6:8-13)
  • Las ofrendas de alimentos u oblaciones (2:1-16; 6:14-23)
  • Las ofrendas de paz (3:1-17; 7:11-34; 19:5-8; 22:21-25)
  • Las ofrendas por el pecado (4:1-5:13; 6:24-30)
  • Las ofrendas por la culpa o por diversas transgresiones (5:14-6:7; 7:1-7)
En todos estos cinco (5) tipos de ofrendas la gracia de Dios estaba presente, pues ninguna de ellas, ni siquiera las que exigían el derramamiento de sangre de animales, podían hacer perfectos a aquellos que las ofrendaban, tal como lo declara el autor de la Carta a los Hebreos (10:1-4; 9:11-14):
"Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado.  Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados."


3.- El Tabernáculo en el desierto refleja profundamente la gracia de Dios en su uso del número cinco (5).  Este tabernáculo, cuyo diseño fue dado directamente por Dios, contenía cinco cortinas (Éxodo 26:3), cinco barras (Éxodo 26:26-28), cinco columnas y cinco basas (Éxodo 26:37) y un altar hecho de madera que era de cinco codos de largo y cinco codos de ancho (Éxodo 27:1).  La altura de la corte en el Tabernáculo era de cinco codos, y su ancho cuadrado de cincuenta codos (Éxodo 27:18).

4.- El aceite de la santa unción (Éxodo 30:23-25), una de las ofrendas más especiales delante de Dios, cuyos ingredientes fueron diseñados e instruidos directamente por Dios mismo, y que fue utilizado para consagrar el mobiliario del Tabernáculo. Este aceite de la santa unción se compone de cinco (5) ingredientes, ya que era una revelación de la gracia pura.  La proporción de las especias utilizadas en la fabricación del aceite también eran múltiplos de cinco (5), que contenían un hin de aceite de oliva añadido a las mismas:
  • Mirra excelente, 500 (5x100) siclos 
  • Canela dulce, 250 (5x50) siclos 
  • Cálamo dulce, 250 (5x50) siclos 
  • Casia, 500 (5x100) siclos 
5.- En el Nuevo Testamento, el Maestro alimentó a cinco mil (5x1,000) hombres con un comida ofrendada de cinco (5) panes y dos (2) pescados (Mt. 14:15-21; Lc. 9:10-14).  ¡He allí la fórmula para la multiplicación: Gracia y Testimonio!

Y para culminar la gracia de Dios se mostró para con todos los que creemos en Cristo, en que Él (Ro. 8:29:30):
1. Nos conoció
2. Nos predestinó
3. Nos llamó
4. Nos justificó
5. Y nos glorificó

El Diez
El número diez (10) en las ofrendas es más conocido por su relación con la ofrenda de los diezmos, o sea la décima parte o el diez por ciento (10%) de las cosechas o ingresos mensuales o anuales (Gén. 14:20; 28:20-22; Lev. 27:32; Núm. 18:21,24-28).

El número diez (10) en la Biblia significa orden divino, orden completo, administración y responsabilidad (Ley); y está relacionado con la pequeña letra hebrea Yod, que representa una mano; dos manos contienen diez (10=5+5) dedos.  La letra Yod y su representación (la mano) se encuentran en estos pasajes: Lamentaciones 1:10; 4:10; Proverbios 31:19; Salmo 119:73.

La presencia del número diez en las ofrendas, además de los diezmos, podemos observarla en:
1.  La ofrenda de las Primicias.  Dios estableció que las ofrendas de las Primicias eran:
  • Las primeras gavillas de cebada
  • Dos becerros y Tres décimas (3x10) de torta de harina con aceite (60= 30+30)
  • Un carnero y Dos décimas (2x10) de torta de harina con aceite (20= 10+10)
  • Siete corderos de un año y una décima (10) de torta de harina con aceite por cada cordero 
  • Y un macho cabrío para expiación
Podemos observar aquí la relación que hay entre las ofrendas de Primicias con los Diezmos. Y en las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento Dios también declara tajantemente que ambas ofrendas le pertenecen a Él (Números 3:12-13; 8:17; Mal. 3:6-9). ¡Dios es celoso con nuestros diezmos y Primicias!

2. El testimonio de la provisión de Dios, por medio del maná, fue de un gomer, que representaba la décima parte (10%) de una medida de efa (Éx. 16:30-36).  Y esta ofrenda de testimonio se guardó en el arca del Pacto dentro del Tabernáculo.

3. Las ofrendas diarias, además de los corderos en la mañana y en la tarde, debían ser acompañados con "una décima parte [10%] de un efa de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite de olivas machacadas; y para la libación, la cuarta parte de un hin de vino" (Éx. 29:38-41; Núm. 28:1-8).

4. Las ofrendas mensuales, fueron diseñadas y ordenadas de la manera siguiente: "al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; y tres décimas [3x10] de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas [2x10] de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; y una décima [1x10] de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová.
Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año. 
Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación." (Núm. 29:11-14)

5.  En las ofrendas para la Pascua (Núm. 28:16-22):
  • El cordero de un año y sin defecto debía ser seleccionado el décimo (10) día del primer mes (Aviv/Nisán), según Éxodo 12:1-6; hasta el día catorce (14=7+7).
  • Además Dios ordenó que se ofrecieran como ofrenda encendida en holocausto, dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año, sin defecto. Junto con una ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas [3x10] con cada becerro, y dos décimas [2x10] con cada carnero; y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima [1x10].
6.  En la Fiesta de Pentecostés (50= 49+1), se celebraba después de 7 semanas (7x7días =49+1día), por lo cual también era conocida como la Fiesta de las Semanas o de la Cuenta del Omer, pues durante esos cuarenta y nueve (49) días se contaba el omer, que también era una medida de peso (equivalente a cerca de 1300 gramos). En las ofrendas para esta Fiesta de la cosecha del trigo también abundan los números y cantidades:
"Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida [Primicias]; siete semanas cumplidas serán.  Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. 
De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas [2x10] de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová.
Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a Jehová, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.
Ofreceréis además un macho cabrío por expiación, y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz. 

Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a Jehová para el sacerdote."

7. En las ofrendas para las Trompetas (Núm. 29:1:-5), Dios ordenó que se ofreciera en holocausto, un becerro de la vacada, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; y junto con una ofrenda de flor de harina amasada con aceite, tres décimas [3x10] de efa con cada becerro, dos décimas [2x10] con cada carnero, y con cada uno de los siete corderos, una décima [1x10]; y un macho cabrío por expiación.

8. Y en las ofrendas para la Fiesta del Perdón, o gran Día de la Expiación (Núm. 29:7-11), Dios ordenó que se celebrara el décimo (10) día del mes séptimo (7 Tishri/Etainim).  Y se debía ofrecer en holocausto, en olor grato, un becerro de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año; sin defecto. Y también sus ofrendas, flor de harina amasada con aceite, tres décimas [3x10] de efa con cada becerro, dos décimas [2x10] con cada carnero, y con cada uno de los siete corderos, una décima [1x10] ; y un macho cabrío por expiación; además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, y del holocausto continuo y de sus ofrendas y de sus libaciones.

9. Y en la Fiesta de los Tabernáculo (Núm. 29:12-38), que se celebraba el día quince (15=14+1), y que, como hemos dicho con anterioridad, representa el climax de gozo y celebración en las siete Fiestas del Señor, y en la cual las ofrendas eran abundantes durante ocho (8) días consecutivos; pero igual seguían siendo acompañadas también de diezmos o décimas porciones de ofrendas de harina.

No quiero aburrirles, pero es necesario que veamos atentamente cómo Dios mismo diseñó, ordenó y estableció que las ofrendas traídas delante de Su presencia debían tener cantidades específicas, con tiempos específicos y calidades específicas.  Y en este caso, quiero que prestemos atención a la relación entre las ofrendas y los diezmos, para diferentes tipos y ocasiones de ofrendas y sacrificios.

Y debo aclararle al lector, que estoy es simplemente ilustrando y fundamentando, a la luz de las Sagradas Escrituras, la enseñanza que Dios sí ha dirigido y ordenado en otras oportunidades a Su pueblo, para que le ofrende a Él según ciertas cantidades o números específicos.  Para nada estoy citando estos ejemplos, como un medio para regular o legislar sobre el mandato de dar los diezmos al Señor; pues considero que en el Nuevo Pacto en Cristo Jesús, especialmente para los creyentes no judíos, no hay tal obligación.  Mas sí creo, que por revelación, en libertad, en fe, amor y obediencia, todo creyente, que así quiera y así lo crea, puede entrar a esa esfera de bendición que conlleva dar los diezmos, primicias y cualquier otro tipo de ofrenda que el Espíritu Santo le dirija a dar.

Y con ello concluyo este primer punto sobre el "Dar según Cantidades", pues considero que ya está suficientemente claro a la luz de las Sagradas Escrituras, que Dios sí ha dirigido a Su pueblo a "Dar según cantidades específicas"; y es muy probable, y así ha sido mi experiencia durante años, que Él puede seguir haciéndolo en nuestros días; ya no por la fuerza de la Ley del Antiguo Pacto, sino por el poder de la Ley del Espíritu, que de esa manera puede guiarnos, según la gracia y según la medida de fe operando en cada uno de nosotros.

En la Tercera parte, abordaremos el segundo punto de este mensaje sobre el "Sembrar, Cosechar y Avanzar" en el reino, que será el "Dar según Tiempos y Ocasiones".

Si desea continuar con la Tercera parte de este mensaje, haga click aquí.

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Notas:
* Algunos estudiosos bíblicos consideran que los dones de pastores y maestros deben considerarse como uno solo; pero otros apoyan que si bien es cierto que esos dones pueden manifestarse juntos, no siempre es el caso.


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¡DÍGALE NO AL PLAGIO!

SEMBRAR, COSECHAR Y AVANZAR

SEMBRAR, COSECHAR Y AVANZAR
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


INTRODUCCIÓN
Voy a hacer un paréntesis, para que juntos reflexionemos sobre el tema del dar, del ofrendar a Dios, como expresión de nuestra fe, amor y gratitud a Dios.  Y en el contexto de la Fiesta de Pentecostés 2014.

Y lo hago, porque en las últimas semanas, y durante muchos años, el Señor me ha dirigido a reflexionar sobre el tema del dar y ofrendar; además de las diferentes formas que podemos observar en las Sagradas Escrituras.

¡Además, estamos en Pentecostés! ¡Es el tiempo de la cosecha, de celebrar la bendición y provisión de Dios para nuestras vidas!  Y precisamente, en esta semana el Señor me dirigió nuevamente a prestarle atención a este tema, pues Él me ha dirigido a dar de una "nueva" manera para mi (sospecho que desde ahora no lo será) y también he sido bendecido con diferentes formas de ofrendas hacia mi persona y familia.  Las enumero, para que ustedes tengan una idea de cuán recurrente ha sido el tema en esta semana de Pentecostés.  El martes una hermana nos preparó y ofrendó un suculento pasticho vegetariano, que luego tuvimos la oportunidad de compartir durante el almuerzo, con cuatro líderes de la iglesia; ese mismo día, otra familia de la iglesia nos invitó a cenar, para juntos compartir sobre los planes que tiene a futuro.  Al día siguiente, el miércoles, otra familia nos ofrendó una rica sopa, que luego el jueves, degustamos mi esposa y yo en el almuerzo.  Ya que el miércoles, al mediodía, otra familia nos había invitado a almorzar en un restaurante de la ciudad, como una forma de expresarnos su amor y gratitud por el servicio que le hemos prestado a Dios y la bendición que hemos representado para sus vidas.  Y hoy, viernes, antes de comenzar a escribir esta nota, un hermano de la iglesia nos ha bendecido con unos suculentos quesos venezolanos y un litro de aceite de oliva.  ¡Es sencillamente maravilloso ser bendecidos por Dios!  Pero no pocas veces se nos olvida que somos bendecidos con una "cosecha" (el fruto de la fe, el amor y la obediencia) cuando hemos sembrado anteriormente en las personas y en el reino de Dios.  De hecho, el hermano que me ofrendó los quesos me lo recordó con estas palabras: --¡Estás cosechando!  Porque no olvido una vez que me ofrendaste un litro de aceite años atrás-.

Y quiero que exploremos las formas de dar, que podemos encontrar en la Biblia, y una nueva forma, que el Señor me ha dirigido en otras oportunidades, que se me antojaba que era "nueva", pero meditando en la Palabra, he caído que no es nada nueva; que siempre ha estado en la Escritura, pero yo no había sido instruido ni la había practicado anteriormente.

DAR SEGÚN CANTIDADES
Y voy a comenzar con esta "nueva" forma de dar para mi, pues es lo que he vivido o experimentado recientemente.  Y de antemano, quiero disculparme con aquellos lectores, que pueden ser muy sensibles con este tema, por lo específico que seré en mi experiencia con este tema; pero considero que es necesario, para que ustedes capten bien y en toda su dimensión las lecciones que he aprendido y lo que he encontrado en la Palabra de Dios.  Para nada quiero alardear ni exhibir lo que doy, sencillamente quiero compartir con ustedes cómo el Espíritu del Señor puede guiarnos a dar, para desatar una bendición o provisión, tanto en el presente como en el futuro, tanto para nuestras vidas como para nuestros ministerios.  Y considero que así estoy dirigido hacerlo por medio de este mensaje, que espero bendiga grandemente sus vidas.

Dar según cantidades o números específicos que el Señor pone en nuestra mente y corazón...  El Señor ha sido muy paciente conmigo en este tema del dar, de ofrendar.  Y este tema o forma de dar en principio me incomodaba; no lo tenía bien claro.  Hoy, escuche bien, hoy es cuando lo tengo claro y por eso me atrevo a compartirlo por escrito y públicamente.

Pero esta reflexión y estudio comenzó (aunque ya he tenido otras experiencias parecidas) porque el domingo 4 de mayo, al inicio del mes de Iyar, antes de recolectar la ofrenda, el Espíritu del Señor, suave y tiernamente (como Él suele hacerlo), me impulsó a dar una ofrenda de cien Bolívares (Bs. 100,00), diciéndome: --¡Viene Pentecostés, viene la cosecha!  Siembra y proclama que viene una cosecha del ciento por uno (100%).  Prepara a mi pueblo para la cosecha--.  Así que, luego de examinar bien y orar indagando al Señor si esa era Su voluntad, tuve paz y me propuse a compartir con la iglesia esa instrucción.

Personalmente tengo serias reservas de dirigir a la iglesia en cuanto a cómo dar u ofrendar al Señor.  Creo firmemente que la ofrenda es un asunto muy personal, que como bien dice la Escritura cada quien debe dar como se propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, sino con generosidad y liberalidad, con amor, fe y obediencia al Señor.  Pero en algunas oportunidades me siento impulsado por el Espíritu del Señor a instruir y a animar a la iglesia a dar y dar según lo que el Espíritu del Señor pueda estar indicando para ese momento.  ¡Y así lo hice en esta oportunidad!

Así que, pasé adelante y antes de tomar la ofrenda, especialmente la ofrenda de primicias mensual, correspondiente al mes de Iyar, le compartí lo que el Espíritu, minutos antes, me había instruido hacer.  Y animé a aquellos que no estaban preparados a dar una ofrenda de primicias de cien Bolívares; y a los que pudieran hacerlo a dar según esta instrucción del Señor; aunque di esa orientación como una opción o sugerencia, ya que personalmente no enseño a dar de manera obligada ni bajo manipulación, sino en libertad, en fe, amor y obediencia.  ¡Creo que Dios ama toda adoración y ofrenda de esa manera!  Y también proclamé las promesas que el Espíritu del Señor me dijo que vendrían para todos aquellos que creyeran: 1.- Que tendrían una cosecha del ciento por uno (100%); 2.- Que Él les dará transferencia de riquezas; y 3.- Que Él les proveerá "un maná escondido", es decir una provisión no esperada.

¡Esa semana los testimonios no se hicieron esperar!  El jueves durante el culto de oración, varios hermanos y hermanas ya estaban dando testimonio de esa cosecha especial que Dios les estaba dando.  Y por medio de los testimonios el Señor confirmó que las tres promesas que nos dio ya se estaban cumpliendo.  ¡Gloria a Dios!

Ya el martes de esa semana mi esposa había recibido una ofrenda no esperada de mil Bolívares (Bs. 1,000) y este servidor, una semana después, recibió una ofrenda inesperada de cinco mil Bolívares (Bs. 5,000).  Y entonces cuando me estaba preparando para sacar el diezmo de esa ofrenda, nuevamente el Espíritu del Señor se me acercó y me dijo que ahora Él quería que instruyera a la iglesia a preparar una ofrenda especial de primicias para el mes de Siván, por esa misma cantidad , o sea quinientos Bolívares.  Otra vez me incomodé con el Señor, no sólo porque no me gusta dirigir a la iglesia en esa asunto de esa manera, sino que también ahora la cantidad había aumentado 4 veces más, o sea Bs. 100 más Bs. 400.  Pero entendí que esa era Su voluntad y así instruí a la iglesia de la misma manera, para todo aquel que pudiera y creyera lo que el Espíritu estaba hablando a la iglesia.  Sin presión ni manipulación, sino en libertad, en fe y en obediencia.

Esta nueva ofrenda especial sería dada el domingo 8 de Siván (8 de junio), durante la celebración de Pentecostés 2014.  Pero ya antes de ese día (como el Señor suele hacer cuando obedezco Sus instrucciones), ya Él me estaba bendiciendo con ofrendas especiales.  El jueves 5 y el viernes 6 de Siván (5 y 6 de junio) fueron noches gloriosas, la presencia del Señor, el gozo, el júbilo y celebración del pueblo fueron sencillamente extravagantes y gloriosas.  Hubo sanidades, milagros y bendición tras bendición; pero el domingo el Señor traería aún más de Su gracia y bendición sobre Su pueblo.

Ya durante esa semana las cantidades y múltiplos de 5 y 2 sencillamente me abrumaron, me inundaron y era evidente que el Señor me estaba hablando, me estaba tratando de decir algo, que yo todavía no lograba entender hasta el domingo 8 de Siván, cuando finalmente capté todo el cuadro; y por eso comparto este mensaje con ustedes, mis queridos lectores, de manera que sean bendecidos como nosotros hemos sido bendecidos.

Decoración y Celebración de Pentecostés 2014
Y ese domingo de Pentecostés, el Señor me dirigió para que hiciéramos cinco (5) proclamas, por medio de cinco (5) actos proféticos:
1.  La proclama de bendición, celebrando la Cena del Señor como recordatorio que somos bendecidos con toda bendición espiritual, mediante el Nuevo Pacto en la sangre de nuestro Señor Jesucristo y su sacrificio de amor en la Cruz del Calvario.
2.  La proclama de abundante siembra y cosecha, celebrando las primicias del mes de Siván con nuestros diezmos, primicias, ofrendas y la ofrenda especial de quinientos Bolívares (Bs. 500,00), tal como el Señor nos instruyó unos días antes.
3.  La proclama de multiplicación, participando de una comida profética por medio de cinco (5) panes y cinco (5) pecesillos, que multiplicados dan veinticinco (25), número que representa gracia sobre gracia.  La sobreabundante gracia de Dios para bendecirnos, de manera que podamos bendecir a otros.
4.  La proclama de alabanza, alabando al Señor con gozo y entrando y saliendo por una puerta rodeadas de palmas (que representan la alabanza y la victoria de los redimidos Ap. 7:9-10).
5.  La proclama de la provisión, participando de una mesa profética llena de variedades de frutas (ver foto abajo), que representan la provisión, la cosecha espiritual y material que el Señor ya tiene preparada para Su pueblo, de todos aquellos que con sacrificios de alabanza y con todo Su corazón invocan y celebran Su Gran Nombre.

Mesa profética para la celebración de Pentecostés 2014
El ambiente boscoso, lleno de árboles, lleno de vida y de la presencia gloriosa del Espíritu Santo estaba cargado de gozo, de júbilo y celebración.  La congregación participó con gozo, con fe, amor y libertad, para recibir del Señor todo lo que Él tiene preparado para Su pueblo.

Y la respuesta del Señor se confirmó el martes 10 de Siván, después que se contaron los diezmos, ofrendas y primicias que la congregación trajo el domingo 8 de Siván.  La suma total de lo ofrendado fue de Bs. 508.933,00, lo cual incluye dos (2) ofrendas especiales que dos (2) familias dieron el sábado 7 de Siván en la Oficina principal de la iglesia.  ¡Ya eso era glorioso!  El Señor nos había dado una cosecha de más de Bs. 500.000, o sea 5 por 100,000.  ¡No sólo 5 por 100, ni 5 por 1,000, sino 5 por 100,000! (ó 500 por 1,000)  ¡Aleluya, gloria a Dios!

Pero hay más, tuve la curiosidad de contar solamente lo ofrendado el día viernes y el domingo, que fueron los días cuando la iglesia se reunió para celebrar y ofrendar, y la suma total de lo ofrendado fue de Bs. 500.535,00.  Un monto con tres (3) cinco (5) y un tres (3) al final.  Para los que conocemos algo del lenguaje de Dios por medio de los números sabemos que ese monto no es coincidencial, sino muy, pero muy providencial.  Pues el cinco (5) representa la gracia de Dios, autoridad y dominio; y el tres (3) la Trinidad divina, unión y consumación.

Todavía hay mucho más, la sumatoria de los 508933 da el número 28 (20+8), cuyo mensaje pudiera ser: "somos testigos de un nuevo tiempo." el Domingo 8 de Siván del 5774, el Señor nos reunió, nos citó para que fuéramos testigos de un nuevo tiempo... ¡Aleluya!

¡Ya ese mensaje en sí es glorioso, maravilloso! Pero como les dije, lo que más me abrumó y asombró fue la sumatoria de lo recaudado entre el viernes y el domingo, que da la cantidad de Bs. 500.535, o sea 500 mil 500 30 y 5 ¡vean todos los múltiplos de cinco!

- 5 x 100,000 ¡Esto es sobreabundancia! ¡Esto es lo que viene!
- 5 x 100 ¡Esto es abundancia! ¡Esto es cosecha!
- Tres 5: 5x100,000, 5x1000 y 5x1
- Tres 5 y en el medio de dos 5 hay un 3. Tres (3) son las cosechas que Dios espera de Su pueblo. En nuestro caso tres (3) son las cosechas que Dios nos dará y que nosotros le daremos a Él.

La sumatoria de los 500535 da el número 18 (10 + 8), cuyo mensaje pudiera ser "inicio de una nueva administración o un nuevo ciclo u orden en el reino de Dios".

El 8-3-74 en el calendario religioso hebreo ó el 8-9-74 en el calendario civil, Dios nos da este poderoso mensaje: "Son testigos de un nuevo tiempo, de un nuevo ciclo u orden administrativo en el reino de Dios."  

Pero hay otro mensaje profético para la iglesia, pues así el Señor me lo dijo cuando me dio la instrucción de ofrendar Bs. 500 en Pentecostés 2014 y vez tras vez durante la semana de Pentecostés: Los estoy preparando para la cosecha que viene.  ¡Les voy a dar un anticipo de lo que viene!   Y el próximo año será 5775, cuyo número termina en cinco (5) y será el año del Espíritu Santo, el año de Gracia, pero Gracia sobrebundante para los que creen, siembran, cosechan y avanzan en el reino de nuestro Señor Jesucristo.

Una vez más pido disculpas a todos aquellos hermanos que puedan ser sensibles con el tema de las ofrendas, pero como verán, primero he sido dirigido por el Señor a compartirles esta enseñanza y testimonio; y también vi necesario ser tan específico como fuera posible, para que siguieran las instrucciones del Espíritu y vieran su respectiva respuesta a la fe y obediencia de Su pueblo.

Y termino esta Primera parte de este mensaje, compartiéndoles como nuestra siembra por fe y obediencia puede prepararnos para lo que Dios tiene para nosotros, Su pueblo.  Y no me puedo detener a explicarles mucho sobre el lenguaje de Dios por medio de los números, así que les animo, si todavía no lo han hecho, que lean el mensaje que compartí sobre el tiempo de Dios y los números, en el Blog de la Comunidad cristiana Hay paz con Dios.  Si así lo desean, pueden hacer click aquí.

El número cinco (5) es representando en el alefato o alfabeto hebreo por la letra "Hey".  El número cinco (5) como dije arriba, representa la gracia de Dios; y el número 25 en la Biblia significa "el número de gracia multiplicado por cinco". El cinco también representa autoridad y dominio (la diestra o mano derecha). Es esa gracia la que nos permite esperar por las promesas de Dios. Es esa gracia la que nos permite ser fieles en medio de nuestras tormentas. Así que, el número 25 puede también representar lo que bien pudieras llamar ¡gracia bajo fuego!  El Señor, en Su gracia, ha dispensado gracia abundante sobre la Comunidad cristiana Hay paz con Dios, para que pueda pasar por el fuego de Su juicio que viene sobre nuestra ciudad y nuestro país, de manera que seamos de bendición y podamos entrar al nuevo tiempo del Espíritu Santo, que viene a partir del próximo año 5775.

Y nos ha dado Palabra de promesa: "Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra" 2Corintios 9:8

Y como dije arriba el número cinco (5) tiene su correspondencia en el alefato hebreo en la letra Hey.  Esta letra originalmente tenía la figura de un hombre con las manos arriba y significaba "¡Mira!" o más formalmente "¡He aquí!", como anuncio o expresión de sorpresa ante una gran vista o acontecimiento ante nosotros.  Posteriormente ilustró una ventana o la rejilla de una ventana, para ilustrar su sonido aspirado con el paso del viento por ella: Jey.  Y con ello adquirió el significado de viento, soplo, espíritu.

Así, tal como el Señor me dijo, esta ofrenda de Pentecostés 2014 es una anticipación de lo que viene.  Y lo que viene es el año del Espíritu, el 5775, o Ayin-Hey, el año de la Visión del Espíritu, en el cual podremos esperar un gran derramamiento del Espíritu sobre las naciones, especialmente sobre Israel, tal como lo profetizó el profeta Joel (2:28-29):
"Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días".

Especialmente en el contexto de la tétrada de lunas rojas y otras señales celestiales que se harán presentes entre los años 5774 al 5775 (2014-2015), tal como lo proclamó el profeta Joel y lo experimentaron los primeros discípulos entre los años 32 al 33 d.C., en Jerusalén (Joel 2:28-32; Hch. 2:1-21):
"Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto."

Personalmente estoy orando para que el próximo año se cumpla la oración del apóstol Pablo a favor del pueblo judío, que encontramos en Romanos 10:1-4:
"Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.  Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree."

Y se cumpla finalmente su plena restauración y re-incorporación al Olivo de Dios, por el cual corre la savia del Espíritu del Señor en ella (Romanos 11:11-15):
"Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?"


Hay mucho más que compartir sobre la letra Hey (Jei) su significado y su importancia para nosotros; pero creo que ya he compartido lo suficiente en esta Primera parte de este estudio sobre "Sembrar, Cosechar y Avanzar".  En la Segunda parte, estudiaremos otros ejemplos que las Sagradas Escrituras nos han dejado sobre la relación de las ofrendas con ciertas cantidades.

Si quiere continuar con la Segunda parte de este estudio, haga click aquí.


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Las estaciones de la vida
Tétrada de lunas rojas


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